viernes, noviembre 13, 2009

Aceptando las falencias y potenciado el proyecto.

La disposición de las huestes laborales se da por la motivación, la vigilancia y el sentido de la promoción. Los estímulos son, en gran medida, acciones de los productores para que sus supervisados tengan capacidad de manufactura. El estado vigía es para dar sentido a la constante supervisión y dedicación, por parte de los coordinadores, a la labor diaria. Siendo los elementos promotores los que no han de aflojar, nunca, para condicionar al empleado de base en su cometido: Trabajar mientras el tiempo laboral está comprometido.
Lo que me ha tocado como profesional de las comunicaciones y con mucho tiempo, próximo a los proceso de producción, me ha indicado que los individuos han de ser sometidos a un ambiente forzado para con el desempeño del trabajo. No pueden ser dejados a su libre albedrío y la inhibición del contexto popular es perentorio para valorar el trabajo que se desempeña.
En una suerte de filtración para el discernimiento de potenciales colaboradores, Sitel podría mantener un espacio dedicado a la auto formación en herramientas puntuales, de las campañas que se llevan, en una suerte de capacitación para una viable contratación.
Ya es necesario medir el compromiso, entrega y lealtad que se pueda obtener de los futuros colaboradores, antes de pertenecer a la organización. El deterioro de las labores es abrumante, cuando los empleados logran su objetivo y ese no es realizar un buen desempeño laboral.
Además, se ha de subrayar el tema valórico con que han de ser localizados los futuros empleados. Tienen que tener un real entendimiento de las jerarquías y estructura a la cual responder; no han de arrastrar conflictos emocionales gravitantes y mantenerse definidos en sus preferencias instintivas.
Si he de sentenciar problemas graves de ambientación productiva y entornos generadores de entropía, estos se suceden con mayor fuerza entre estos tipos de empleados (conflictos emocionales gravitantes – indefinidos en sus preferencias instintivas), a los cuales no se les puede inculcar una filosofía definida e incuestionable; laboralmente cimentada en los tres pilares valóricos de esta organización: Visón, Pasión y Propósito.
Por ello, es importante catalogar y evidenciar, un latente individuo que no entregue garantías concretas de estabilidad y autocontrol de su humanidad. Al encontrarnos con una población inestable en sus dos géneros, la situación se agudiza al padecer el síntoma general y, además, mantener una posición social que no acepta ideas fuerza y temas valóricos propios de la organización contratante. Así, la gestión previa de aprendizaje, formación y compromiso, para alcanzar una eventual contratación, puede ser la clave para depurar y alcanzar un trabajo de excelencia.


En Santiago de Chile
13/11/2009 5:37:29

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